Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —Sólo en dos sitios en todo el continente —dijo Phil—. Uno aquÃ, en este mismo parque, y otro en algún lugar de Nueva Escocia que ahora no recuerdo. El famoso regimiento escocés de la Guardia Negra acampó aquà una primavera y cuando los hombres sacudieron sus colchones algunas semillas de brezo que habÃa entre la paja con que estaban rellenos cayeron y echaron raÃces.
—¡Oh, qué delicia! —exclamó Ana, encantada.
—Regresemos a casa dando la vuelta por Spofford Avenue —sugirió Gilbert—; asà podremos ver «los hermosos palacios donde se hospeda la nobleza». Spofford Avenue es la avenida más elegante de Kingsport. A menos que sea millonario, nadie puede edificar allÃ.
—Sà —asintió Phil—. Hay allà una casa que quiero que veas, Ana. Ésta no fue edificada por un millonario. Es lo primero que se ve al salir del parque, y debe de haber crecido cuando Spofford Avenue era sólo un camino secundario. ¡Porque creció, no fue construida! Las casas de la Avenida no me interesan; son demasiado nuevas y con mucho vidrio. Pero ésa es un sueño. ¡Y con un nombre!… Espera a verla.