Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —La señorita Lavendar y el señor Irving están ya instalados en su nueva casa —informó Ana—. Estoy segura de que la señorita Lavendar es totalmente feliz. Lo sé por el tono de su carta. Pero hay una nota de Charlotta IV: dice que no le gusta Boston y que está enferma de nostalgia. La señorita Lavendar quiere que vaya un dÃa a «La Morada del Eco» a airearla y a ver cómo están por allà las cosas. Le pediré a Diana que me acompañe la semana próxima y pasaremos la tarde con Theodora Dix. Tengo ganas de verla. A propósito, ¿todavÃa va a visitarla Ludovic Speed?
—Asà dicen —contestó Marilla— y es probable que eso continúe. La gente ya perdió las esperanzas de que ese noviazgo llegue a buen fin.
—Si yo fuera Theodora lo apurarÃa un poco, te aseguro —dijo la señora Lynde. Y no nos cupo la menor duda de que asà hubiera sido.
HabÃa también unos garabatos muy propios de Philippa, llenos de Alee y Alonzo; lo que ellos decÃan y hacÃan, y cómo se ponÃan cuando ella los miraba.