Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Oh, sÃ; y contesté un montón de preguntas. No creo que esté muy bien que la señorita Rogerson haga todas las preguntas. HabÃa muchÃsimas que yo querÃa formularle, pero no lo hice porque no creo que sea un espÃritu gemelo. Luego todas las demás niñas recitaron una paráfrasis. La señorita Rogerson me preguntó si yo sabÃa alguna. Le dije que no, pero que si querÃa podÃa recitar «El Perro en la Tumba de su Amo». Está en el Tercer libro de lectura. En realidad no es una poesÃa que tenga mucho de religioso, pero es tan triste y melancólica que hubiera quedado bien. Dijo que no y que estudiara la oración diecinueve para el próximo domingo. La leà en la iglesia más tarde y es espléndida. Especialmente hay dos lÃneas que me estremecen:
Tan rápido como caÃan los escuadrones destrozados En el aciago dÃa de Midian.