Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Oh, Marilla, es un broche perfectamente elegante. No sé cómo puede usted prestar atención al sermón o a las oraciones llevándolo puesto. Yo no podrÃa; lo sé. Pienso que las amatistas son simplemente maravillosas. Son como yo imaginaba que eran los diamantes. Hace mucho, antes de que viera uno, leà algo sobre los diamantes y traté de imaginarme cómo serÃan. Pensé que serÃan rutilantes piedras color púrpura. Cuando vi un diamante real en el anillo de una señora me sentà tan desilusionada que lloré. Por supuesto, era muy hermoso, pero no era mi idea de un diamante. ¿Me deja tener el broche un minuto, Marilla? ¿No cree que las amatistas pueden ser las almas de las violetas buenas?