Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —¿Qué vas a ponerte para la distribución de diplomas, Jane? —preguntó Ruby en tono práctico. Jane y Josie respondieron inmediatamente y la conversación derivó hacia la moda. Pero Ana, con los codos apoyados en el alféizar de la ventana, con su suave mejilla contra las apretadas manos y los ojos soñadores, miraba aquel cielo vespertino y tejía sus sueños de futuro con el dorado hilo del optimismo juvenil. El futuro era suyo; los años venideros se presentaban como rosas unidas en una guirnalda inmortal.