Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Oh, no me refiero a esa clase de nombre. Quiero decir el nombre que le da usted. ¿No le ha puesto ninguno? ¿Puedo ponérselo yo? Puede llamarle… vamos… Bonny estará bien… ¿Puedo llamarle Bonny mientras esté aqu� ¿Puedo?
—No tengo inconveniente. ¿Pero qué sentido tiene ponerle nombre a un geranio?
—Oh, me gustan las cosas que tienen nombres propios, aunque sean nada más que geranios. Les hace parecer a los seres humanos. ¿Cómo sabe usted que no hiere los sentimientos de un geranio el que lo llamen geranio y nada más? A usted no le agradarÃa que la llamaran nada más que mujer durante todo el tiempo. SÃ, lo llamaré Bonny. Esta mañana bauticé al cerezo que está frente a la ventana de mi dormitorio. Le puse Reina de las Nieves porque estaba tan blanco… Desde luego que no estará siempre en flor, pero uno puede imaginarse que sÃ, ¿no es cierto?