Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes »Viví allí durante dos años, y entonces murió el señor Hammond y la señora vendió la casa. Distribuyó sus hijos entre parientes, y se fue a los Estados Unidos. Yo tuve que ir al asilo porque nadie me quiso. Tampoco me querían en el asilo; decían que tenían ya muchos niños, y así era. Pero tuvieron que aceptarme y estuve cuatro meses, hasta que llegó la señora Spencer.
Ana terminó con otro suspiro, esta vez de alivio. Evidentemente no le gustaba hablar de sus experiencias en un mundo que le había sido tan hostil.
—¿Has ido a la escuela? —preguntó Marilla, dirigiendo la yegua alazana hacia el camino de la costa.