Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos No dijo nada más; su voz no tenÃa expresión; su actitud fue casi de rechazo, pero hubo algo en sus ojos, ansiosos y sin embargo tÃmidos, desafiantes y sin embargo implorantes, que impidieron que Ana se fuera. Se sentó sobre la piedra, junto a la muchacha.
—Presentémonos —dijo, con la sonrisa que hasta ese momento jamás le habÃa fallado en despertar confianza y amistad—. Soy la señora de Blythe y vivo en la casita blanca que hay detrás de la costa del puerto.
—SÃ, lo sé —dijo la muchacha—. Yo soy Leslie Moore, la esposa de Dick Moore —agregó, con rigidez.
Ana guardó silencio un momento, asombrada. No se le habÃa ocurrido que estuviera casada, no habÃa nada de mujer casada en ella. ¡Y que fuera la vecina a quien Ana se habÃa imaginado como una común y corriente ama de casa de Cuatro Vientos! Ana tardó en adaptar su mente a aquel asombroso cambio.
—Entonces… entonces usted vive en la casa gris, arroyo arriba —tartamudeó.
—SÃ. TendrÃa que haber ido a visitarla hace mucho —dijo la joven. No dio ninguna explicación por no haber ido.