Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos »El viejo Abner Moore murió poco después del regreso de Dick a casa y entonces se supo que estaba prácticamente en la ruina. Cuando todo estuvo en orden, a Leslie y Dick sólo les quedó la vieja granja de los West. Leslie se la alquiló a John Ward y el importe del alquiler es todo lo que tiene para vivir. A veces, en verano, recibe algún huésped, como ayuda. Pero la mayoría de los visitantes prefiere el otro lado del puerto, donde están los hoteles y las casas de veraneo. La casa de Leslie queda demasiado lejos de la playa. Ella ha cuidado a Dick y no se ha apartado de él en estos once años: está atada a ese idiota de por vida. ¡Y después de todos los sueños y las esperanzas que llegó a tener! Te imaginas lo que ha sido para ella, Ana querida, con su belleza, su espíritu, su orgullo y su inteligencia. Ha sido una muerte en vida.
—¡Pobre! ¡Pobre muchacha! —volvió a decir Ana. Sentía su propia felicidad como un reproche. ¿Qué derecho tenía ella a ser feliz cuando el alma de otro ser humano era tan desgraciada?
—¿Querrías decirme qué dijo Leslie y cómo se comportó la noche en la que os encontrasteis en la costa? —preguntó la señorita Cornelia.
Escuchó con atención y asintió, complacida.