Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —A ti te pareció rÃgida y frÃa, Ana querida, pero yo puedo decirte que, para su forma de ser, ha estado muy cordial. Le has debido de caer muy bien. Me alegro mucho. Tú podrÃas ayudarla. Yo me alegré mucho cuando me enteré de que una pareja joven venÃa a vivir a esta casa, pues albergué la esperanza de que eso significara amigos para Leslie, en especial si pertenecÃan a la raza que conoce a José. Vas a ser amiga suya, ¿verdad, Ana querida?
—Claro que sÃ, si ella me lo permite —dijo Ana, con todo su dulce e impulsivo entusiasmo.