Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —SÃ, rojo, para darle calidez a esa piel blanca y a esos brillantes ojos verde grisáceos que tienes, Ana, mi reina Ana, reina de mi corazón, de mi vida y de mi hogar.
—Entonces, puedes admirar a Leslie todo lo que quieras —dijo Ana, magnánima.