Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —¿Sabe, capitán Jim? No me gusta caminar con una linterna. Siempre tengo la extraña sensación de que, fuera del cÃrculo de luz, pasando el borde de la oscuridad, me rodean cosas siniestras y furtivas, cosas que me vigilan desde las sombras con mirada hostil. He tenido esa sensación desde la infancia. ¿Cuál es la razón? Jamás me siento asà cuando estoy en completa oscuridad; cuando la oscuridad me rodea por completo, no tengo miedo.
—Yo siento más o menos lo mismo —admitió el capitán Jim—. Pienso que cuando la oscuridad está muy cerca es una amiga. En cambio, cuando la apartamos de nosotros, nos divorciamos de ella, por decirlo de alguna manera, con la luz de una linterna, se convierte en una enemiga. Pero se está levantando la niebla. Está empezando a soplar un lindo vientecillo de poniente, ¿lo siente? Las estrellas habrán salido cuando llegue a su casa.
Llegaron, y cuando Ana volvió a entrar en su casa de los sueños, las brasas rojas seguÃan ardiendo en el hogar y todas las presencias fantasmales se habÃan ido.