Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —No, no vino. Ni tiene motivos para venir. PodrÃa haberme casado con él hace mucho tiempo, cuando aún estaba fresco. No quiero artÃculos de segunda mano, créanme. En cuanto a Horace Baxter, hace un año y medio tuvo dificultades financieras y rezó al Señor para que lo ayudase; cuando murió su esposa y cobró el seguro de vida, dijo que creÃa que era la respuesta a su plegaria. ¿No es tÃpico de un hombre?
—¿Tienes alguna prueba de que lo dijera, Cornelia?
—Tengo la palabra del ministro metodista, si puede llamarse prueba a eso. Robert Baxter me dijo lo mismo, pero admito que eso no prueba nada. Se sabe que Robert Baxter no siempre dice la verdad.
—Vamos, vamos, Cornelia. Creo que generalmente dice la verdad, sólo que cambia de opinión tan a menudo que a veces parece que no es asÃ.