Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Se la ha ganado, señora Blythe. No abrigue la tonta idea de que Leslie no la quiere. Si fuera asÃ, ella ni se acercarÃa a usted, y mucho menos serÃa tan compinche suya como es. Conozco lo bastante a Leslie Moore para estar seguro de lo que digo.
—La primera vez que la vi, llevando a sus gansos colina abajo, el dÃa que llegué a Cuatro Vientos, me miró con la misma expresión —insistió Ana—. La sentÃ, incluso en medio de mi admiración por su belleza. Me miró con resentimiento, de verdad, capitán Jim.