Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —No. Ojalá pudiera. Pero no podrÃa. Tú sabes cuál es mi fuerte, Gilbert: la fantasÃa, la magia, la belleza. Para escribir el libro de la vida del capitán Jim como debe ser escrito, hay que ser maestro en un estilo vigoroso y al mismo tiempo sutil, hay que ser un agudo psicólogo y un humorista y un trágico nato. Se necesita una poco común combinación de dones. Paul podrÃa hacerlo si fuera mayor. De todos modos, voy a pedirle que venga el verano próximo y hable con el capitán Jim.
Ana escribió a Paul:
Ven a esta costa. Temo que aquà no encontrarás a Nora ni a la Dama de Oro ni a los Marinos Mellizos, pero encontrarás a un viejo marino que podrá contarte historias maravillosas.
Pero Paul le escribió para decirle que lamentablemente no podrÃa ir ese verano. Se irÃa al extranjero a estudiar durante dos años. Y terminaba diciéndole: «Cuando vuelva, iré a Cuatro Vientos, querida maestra».
—Pero, mientras tanto, el capitán Jim está envejeciendo —dijo Ana, apenada—, y no hay nadie para escribir el libro de su vida.