Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Voy a ver a Leslie y a preguntarle si quiere tomar un pensionista —dijo la señorita Cornelia—. Ayer recibà carta de una tal señora Daly, de Toronto, que se alojó en mi casa hace dos años. Quiere que aloje a un amigo suyo este verano. Su nombre es Owen Ford y es periodista; al parecer es nieto del maestro que construyó esta casa. La hija mayor de John Selwyn se casó con un hombre de Ontario llamado Ford, y éste es su hijo. Quiere ver el lugar donde vivieron sus abuelos. Tuvo un fuerte ataque de tifus en la primavera y no se ha recuperado del todo, de modo que su médico le ha prescrito que tome el aire del mar. No quiere ir al hotel, sino a un lugar tranquilo y hogareño. Yo no puedo alojarlo porque me tengo que ir en agosto. Me han designado delegada y he de ir a la convención de la WFMS en Kingsport. No sé si Leslie deseará alojarlo, pero no hay nadie más. Si ella no lo acepta, tendrá que ir al otro lado del puerto.
—Después de ir a verla, regrese y ayúdenos a comer nuestros pasteles de cereza —dijo Ana—. Traiga a Leslie y a Dick también, si pueden venir. ¿Asà que se va a Kingsport? Qué bien lo va a pasar. Le daré una carta para una amiga mÃa, la señora de Jonas Blake.