Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —SerÃa mejor que se conformaran con el médico que tienen —dijo la señorita Cornelia—. Aunque es cierto que los entiendo, porque es metodista. Desde que el doctor Blythe curó a la señora Allonby, la gente piensa que puede resucitar a los muertos. Creo que el doctor Dave está un poco celoso, tÃpico de un hombre. ¡Piensa que el doctor Blythe tiene demasiadas ideas modernas! «Bien —le digo yo—, fue una idea moderna la que salvó a Rhoda Allonby. Si la hubiera atendido usted, se habrÃa muerto y tendrÃa una lápida que dirÃa que Dios habÃa querido llevársela». ¡Ah, yo le digo lo que pienso al doctor Dave! Ha dominado Glen durante años y cree que ha olvidado más de lo que otras personas han sabido jamás. Hablando de médicos, me gustarÃa que el doctor Blythe fuera a ver el forúnculo que tiene Dick Moore en la nuca. Es demasiado para la habilidad de Leslie. Te aseguro que no sé por qué a Dick le ha dado por engendrar forúnculos, ¡como si no fuera bastante problema sin eso!
—¿Sabe que Dick se ha encariñado mucho conmigo? —dijo Ana—. Me sigue como un perrito y sonrÃe como un niño cuando le hago caso.
—¿No te impresiona?
—En absoluto. Más bien me cae bien el pobre Dick Moore. Lo veo digno de compasión y, de alguna manera, conmovedor.