Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —No lo encontrarÃas tan conmovedor si lo hubieras visto en su época de pendenciero, créeme. Pero me alegro de que no te moleste, mucho mejor para Leslie. Tendrá más trabajo cuando llegue su huésped. Espero que sea un hombre decente. Es probable que te guste: es escritor.
—Me pregunto por qué la gente suele suponer que si dos individuos son escritores tienen que congeniar por fuerza —dijo Ana, algo desdeñosa—. Nadie espera que dos herreros se sientan violentamente atraÃdos sencillamente porque ambos son herreros.
No obstante, esperaba la llegada de Owen Ford con expectación. Si era joven y agradable, podrÃa resultar un interesante agregado a la sociedad en Cuatro Vientos. La puerta de la casita estaba siempre abierta para la raza de José.