Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —¿Sabe quién es el señor Ford, capitán Jim? —preguntó Ana, al ver que por el momento la fuente de reminiscencias del capitán Jim habÃa cesado de manar—. Quiero que lo adivine.
El capitán Jim negó con la cabeza.
—Nunca he sido un buen adivinador, señora Blythe, y sin embargo, yo he visto esos ojos antes, los he visto.
—Piense en una mañana de septiembre hace muchos años —dijo Ana, con suavidad—. Piense en un barco que entra en el puerto, un barco muy esperado y muy llorado. Piense en el dÃa en que el Royal William arribó a puerto y en la primera vez que usted vio a la novia del maestro de escuela.
El capitán Jim pegó un salto.
—Son los ojos de Persis Selwyn —casi gritó—. Pero usted no puede ser su hijo, usted debe de ser…
—El nieto, sÃ, yo soy hijo de Alice Selwyn. El capitán Jim se abalanzó sobre Owen Ford y le estrechó la mano otra vez.