Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos Considerando todo esto, fue un verano que jamás se olvidarÃa, uno de esos veranos que rara vez llegan a cualquier vida pero que dejan al irse un rico patrimonio de hermosos recuerdos; uno de esos veranos que, con una afortunada combinación de buen tiempo, excelentes amigos y actividades divertidas, se acercan tanto a la perfección como puede acercarse cualquier cosa en este mundo.
—Demasiado bueno para durar —se dijo Ana a sà misma, con un pequeño suspiro, el dÃa de septiembre en que una cierta aspereza del viento y una cierta intensidad azul en el agua del golfo indicaron que el otoño se acercaba.
Aquel anochecer, Owen Ford les dijo que habÃa terminado el libro y que sus vacaciones tocaban a su fin.
—TodavÃa tengo que revisarlo y pulirlo —dijo—, pero lo principal está hecho. Esta mañana he escrito la última frase. Si encuentro editor, probablemente salga a la venta para el verano o el otoño.
Owen no dudaba de que encontrarÃa editor. SabÃa que habÃa escrito un gran libro, un libro que se convertirÃa en un gran éxito, un libro que vivirÃa. SabÃa que para él significarÃa la fama y la fortuna pero, tras escribir la última frase, bajó la cabeza sobre el manuscrito y permaneció asà sentado un largo rato. Y sus pensamientos no estaban en la buena obra que habÃa escrito.