Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —En realidad, me alegro de que el doctor no esté —dijo Owen, en voz baja—. QuerÃa verla a solas, señora Blythe. Hay algo que debo decirle a alguien o creo que me volveré loco. Hace una semana que intento enfrentarme a ello, y no puedo. Sé que puedo confiar en usted y, además, lo comprenderá. Una mujer con unos ojos como los suyos siempre comprende. Usted es de esas personas a quienes la gente instintivamente cuenta cosas. Señora Blythe, amo a Leslie. ¡Amar! ¡Parece una palabra tan débil!