Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos »Ay, Ana, le temo a todo: a los chismes, al asombro, a las preguntas. Cuando pienso en todo eso, me dan ganas de no haber regresado a casa. El doctor Dave estaba en la estación cuando bajé del tren, y me trajo a casa. Pobre viejo, se siente muy mal porque él me dijo hace años que no se podía hacer nada por Dick. «Honestamente, yo estaba convencido, Leslie —me ha dicho—. Pero tendría que haberte dicho que no confiaras sólo en mi opinión, tendría que haberte dicho que consultaras a un especialista. Si lo hubiera hecho, tú te habrías ahorrado muchos años amargos, y el pobre George Moore, muchos años perdidos. Me siento muy culpable, Leslie». Le dije que no, que había hecho lo que consideraba correcto. Ha sido siempre tan bueno conmigo que no podía permitir que se preocupara tanto.
—¿Y Dick, quiero decir, George? ¿Ha recuperado la memoria por completo?