Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos »Aquella tarde tuve que ir a Glen a hacer algunas compras. Era uno de esos dÃas tranquilos de Dick, de modo que lo dejé solo. Tardé más de lo que pensaba y él me extrañó. Se sintió solo. Y cuando yo llegué a casa, vino corriendo a mi encuentro, como un niño, con una sonrisa feliz. De alguna manera, Ana, en aquel momento me rendÃ. Aquella sonrisa en su pobre cara inexpresiva fue algo que no pude soportar. Sentà que le estaba negando a un niño la oportunidad de crecer y desarrollarse. Supe que debÃa darle esa oportunidad, fueran cuales fueren las consecuencias. Entonces vine a decÃrselo a Gilbert. Ay, Ana, me encontrarÃas insoportable durante aquellas semanas antes de irme. No era mi intención serlo, pero no podÃa pensar en nada más que en lo que tenÃa que hacer, y todas las cosas y las personas eran como sombras.
—Lo sé y lo entendÃa, Leslie. Y ahora todo terminó, la cadena se ha roto y ya no existe la jaula.