Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Señora Blythe, los liberales han ganado por una mayorÃa abrumadora. Después de dieciocho años de mala administración de los conservadores, este paÃs oprimido tendrá por fin una oportunidad.
—Nunca le habÃa oÃdo pronunciar un discurso tan encendido, capitán Jim. No creà que tuviera tanto rencor polÃtico escondido —dijo Ana, riendo.
Ella no se interesaba demasiado por las noticias. El pequeño Jem habÃa dicho «agá» aquella mañana. ¿Qué eran los principados y el poder, el ascenso y la caÃda de las dinastÃas, la derrota de los liberales o de los conservadores, comparados con tan milagroso suceso?
—Se ha estado acumulando durante mucho tiempo —dijo el capitán Jim, con una modesta sonrisa—. Yo creÃa que era un liberal moderado, pero cuando llegó la noticia de que habÃamos ganado, descubrà hasta qué punto era liberal.
—Usted sabe que el doctor y yo somos conservadores.
—Ah, bien, es lo único malo que conozco de cualquiera de los dos, señora Blythe. Cornelia también es conservadora. Fui a verla cuando venÃa de Glen para darle la noticia.
—¿TenÃa claro que arriesgaba la vida?
—SÃ, pero no pude resistir la tentación.
—¿Cómo lo tomó ella?