Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Recuerdo un atardecer de primavera, cuando nos encontramos en las dunas. Él parecÃa exaltado, como usted, doctor Blythe, cuando trajo a su esposa esta noche. Pensé en él nada más verle. Y me dijo que tenÃa una novia en su paÃs y que vendrÃa a reunirse con él. A mà no me hizo ninguna gracia, lo que demuestra que era un egoÃsta intratable; pensé que él no serÃa tan amigo mÃo cuando ella llegara. Pero tuve el decoro suficiente para no demostrárselo. Me habló de ella. Se llamaba Persis Leigh y habrÃa venido con él de no haber sido por un tÃo anciano que tenÃa. Estaba enfermo y la habÃa criado cuando los padres de Persis murieron, de modo que ella no querÃa dejarlo. Ahora el tÃo habÃa muerto y ella vendrÃa para casarse con John Selwyn. No era un viaje fácil para una mujer en aquellos dÃas. Recuerden que no habÃa buques de vapor.
»—¿Para cuándo la esperas? —le pregunté.
»—Zarpa en el Royal William el 20 de junio, asà que estará aquà a mediados de julio. Tengo que encargar al carpintero Johnson que construya una casa para ella. La carta me ha llegado hoy. Antes de abrirla, ya sabÃa que me traÃa buenas noticias. La vi hace unas noches.