Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —¡QuĂ© noche tan hermosa! —dijo la esposa del doctor Dave cuando subĂa al coche.
—Casi todas las noches son hermosas —dijo el capitán Jim—. Pero admito que la luz de la luna sobre Cuatro Vientos hace que me pregunte quĂ© queda para el cielo. La luna es una gran amiga mĂa, señora Blythe. La he amado desde que tengo memoria. Cuando era un niño de ocho años, me quedĂ© dormido una noche en el jardĂn y nadie se dio cuenta. DespertĂ© en plena noche y sentĂ mucho miedo. ¡Cuántas sombras y extraños ruidos habĂa! No me atrevĂa a moverme. Me quedĂ© quietecito, acurrucado, temblando. Me parecĂa que no habĂa nadie en el mundo más que yo y que el mundo era muy grande. Pero entonces vi la luna, que me miraba a travĂ©s de las ramas de un manzano, como una vieja amiga. En seguida me sentĂ consolado. Me levantĂ© y caminĂ© hasta la casa, valiente como un leĂłn, mirándola. Muchas son las noches en que la he mirado, desde la cubierta de mi barco, en mares muy alejados de aquĂ. ÂżPor quĂ© no me dicen que cierre la boca y me vaya a mi casa?