Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Supongo que los médicos que tienen que estar en vela noches enteras atendiendo a sus enfermos no se sienten muy atraÃdos por la aventura —dijo Ana, indulgente—. Si hubieras dormido bien anoche, Gilbert, estarÃas tan dispuesto como yo para hacer volar la imaginación.