El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Tenemos que consultar a la gente del asilo de Hopetown —señaló la señorita Cornelia—. Pero la cuestión es que no se la puede dejar en la rectorÃa. El cielo sabe lo que esos pobres niños podrÃan aprender de ella. Tengo entendido que la han oÃdo usar el nombre de Dios en vano. ¡Pero imagÃnate que lleva allà dos semanas enteras y el señor Meredith ni se ha enterado! ¿Cómo puede un hombre asà tener una familia? SÃ, querida Ana, tendrÃa que ser monje.
Dos noches después la señorita Cornelia estaba otra vez en Ingleside.