El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —No me vas a decir que son verdad —dijo Mary, incrédula.
—No… no exactamente. Son como tus historias de fantasmas. No eran verdad, pero tú no esperabas que las creyéramos; por eso no eran mentiras.
—Esa historia de la varita mágica no es ninguna mentira —afirmó Mary—. El viejo Jake Crawford, del otro lado del puerto, sabe hacerlo. Lo llaman de todas partes cuando quieren cavar un pozo. Y creo que conozco al JudÃo Errante.
—Oh, Mary —dijo Una, impresionada.
—De verdad, como que estoy viva. Un dÃa fue un viejo a casa de la señora Wiley, el otoño pasado. Era tan viejo que podÃa tener cualquier edad. Ella le estaba preguntando sobre postes de cedro, le preguntaba si a él le parecÃa que duraban. Y él le contestó: «¿Que si duran? Duran mil años. Lo sé porque los he usado dos veces». Entonces, si tenÃa dos mil años, ¿quién iba a ser sino este JudÃo Errante? No podÃa ser otro.
—No creo que el JudÃo Errante fuera a hablar con una persona como la señora Wiley —rebatió Faith con decisión.