El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Las autoridades de Hopetown escribieron al señor Meredith diciéndole que les enviara a Mary inmediatamente; aquella noche Mary lloró hasta quedarse dormida en la buhardilla de la rectoría y Una se armó de un desesperado coraje. A la noche siguiente salió de la rectoría y tomó el camino del puerto. En el Valle del Arco Iris se oían risas felices, pero no era allí adonde la llevaban sus pasos. Estaba terriblemente pálida y seria, tan seria que no reparaba en la gente que encontraba, y la anciana señora de Stanley Flagg se enfadó mucho y dijo que Una Meredith sería tan distraída como el padre cuando creciera.
La señorita Cornelia vivía a medio camino entre Glen y la Punta de Cuatro Vientos, en una casa cuyo color original de un verde chillón se había diluido hasta llegar a un agradable gris verdoso. Marshall Elliott había plantado árboles alrededor, un jardín de rosas y un cerco de abetos. Era un lugar muy distinto del que había sido hacía unos años. Los niños de la rectoría y los niños de Ingleside adoraban ir. Era una hermosa caminata por el viejo camino del puerto y siempre había una lata llena de bizcochos al final del camino.