El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Marilla tiene ochenta y cinco años —dijo Ana con un suspiro—. Tiene el pelo blanco como la nieve. Pero, increÃblemente, ve mejor que cuando tenÃa sesenta. Es excepcional.
—Bueno, querida, me alegro de que estéis de regreso. Me he sentido muy sola. Pero no nos hemos aburrido en Glen, de eso puedes estar segura. En lo que hace a asuntos de la iglesia, no he pasado una primavera tan movida en toda mi vida. Tenemos pastor por fin, Ana.
—El reverendo John Knox Meredith, mi querida señora —informó Susan, decidida a no permitirle contar todas las novedades.
—¿Es agradable? —preguntó Ana con interés. La señorita Cornelia suspiró y Susan gruñó.
—SÃ, agradable sà que lo es —aceptó la primera—. Es muy agradable, y muy erudito, y muy espiritual. Pero ¡ay, querida Ana, no tiene sentido común!
—¿Entonces por qué lo han llamado?
—Bueno, no hay duda de que es el mejor predicador que hemos tenido en la iglesia de Glen St. Mary —dijo la señorita Cornelia, cambiando el tema—. Supongo que nunca le han llamado de la ciudad por ser tan soñador y distraÃdo. Su sermón de prueba fue sencillamente una maravilla, te lo aseguro. Todos enloquecieron con él, ¡y su aspecto!