El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Saco el viejo libro de cocina de mamá y leo la receta de los bizcochos y las otras recetas. Son tan apetitosas… Siempre hago lo mismo cuando tengo hambre, en especial cuando comemos «otravez» en la cena. Entonces leo las recetas de pollo frito y de ganso asado. Mamá sabÃa preparar todas esas cosas ricas.
—Esos niños de la rectorÃa van a terminar muriéndose de hambre si el señor Meredith no se casa —dijo indignada la señorita Cornelia a su esposo después que Una se hubo ido—. Pero no se casa, ¿qué vamos a hacer? Marshall, ¿nos quedamos con la niña?
—SÃ, quédatela —asintió Marshall, lacónico.
—TÃpico de un hombre —comentó su esposa, impotente—. «Quédatela», como si eso fuera todo. Hay mil cosas que considerar.
—Quédatela y las consideraremos después, Cornelia —dijo su esposo.
Al final, la señorita Cornelia se la quedó y fue a anunciar su decisión a los de Ingleside.
—¡Espléndido! —dijo Ana, encantada—. Yo estaba deseando que hiciera exactamente eso, señorita Cornelia. QuerÃa que esa pobre niña tuviera una buena casa. Yo fui una huerfanita sin casa, como ella.