El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —¿No? —preguntó Mary con escepticismo—. Si alguna vez me encuentro en un lugar donde no me azoten, voy a creer que estoy en el cielo. No tengáis miedo de que mienta, en ese caso. No me gusta mentir, prefiero no hacerlo si puedo.
El dÃa anterior a la partida de Mary de la rectorÃa tuvieron una merienda en su honor en el Valle del Arco Iris, y aquella noche todos los niños de la rectorÃa le regalaron algo de su escaso depósito de preciados tesoros para que lo guardara de recuerdo. Carl le regaló su arca de Noé y Jerry su segunda mejor armónica. Faith le regaló un cepillito de pelo con espejo en la parte de atrás que a Mary siempre le habÃa parecido muy hermoso. Una vaciló entre una vieja carterita bordada con cuentas y una alegre imagen de Daniel en la jaula de los leones, y finalmente le dio a Mary para elegir. Mary anhelaba la carterita, pero sabÃa que Una la adoraba, asà que dijo:
—Dame a Daniel. Lo prefiero porque me encantan los leones. Sólo que me gustarÃa que se hubieran comido a Daniel. HabrÃa sido más emocionante.
A la hora de dormir, Mary convenció a Una de que durmiera con ella.