El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris El lunes anterior, el señor Meredith se habÃa ido a Nueva Escocia a pasar unas breves vacaciones y se habÃa llevado a Jerry consigo. El miércoles, a la tÃa Martha le habÃa dado de pronto una recurrente y misteriosa dolencia que ella siempre llamaba «el dolor» y que casi con certeza absoluta la atacaba siempre en los momentos más inconvenientes. No podÃa levantarse de la cama, pues el menor movimiento le provocaba un dolor espantoso. Se negaba terminantemente a que la viera un médico. Faith y Una preparaban la comida y la atendÃan. Cuanto menos se hable de la comida mejor, aunque no era mucho peor que la de la tÃa Martha. HabÃa muchas mujeres en el pueblo que con gusto habrÃan ido a ayudar, pero la tÃa Martha se negó a que se supiera su situación.
—Tendréis que hacer un esfuerzo hasta que pueda levantarme —gimió—. Gracias al cielo que John no está en casa. Hay suficiente carne cocida frÃa y pan, y podéis tratar de preparar el cereal.
Las niñas lo habÃan intentado, hasta el momento sin demasiado éxito. El primer dÃa estaba demasiado lÃquido. Al dÃa siguiente, tan espeso que se lo podÃa cortar en tajadas. Y las dos veces se les habÃa quemado.
—Odio el cereal —declaró Faith con furia—. Cuando tenga una casa mÃa, no voy a tener nunca ni un poquito.