El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris El mundo exhumaba el resplandor de un sol de verano después de la lluvia. Era un dÃa inigualable para limpiar la casa y Faith y Una pusieron alegremente manos a la obra.
—Limpiaremos el comedor y la sala —dijo Faith—. Será mejor no meterse con el estudio y arriba no importa tanto. Lo primero que hay que hacer es sacar todo fuera.
En consecuencia, sacaron todo. Apilaron los muebles sobre la galerÃa y el jardÃn, y el muro del cementerio metodista estuvo alegremente cubierto de alfombras. Siguió una orgÃa de escobas, con un intento de parte de Una de sacudirlas mientras Faith limpiaba las ventanas del comedor, rompiendo un vidrio y astillando otros dos en el proceso. Una contempló dubitativa el resultado.
—No me parecen muy limpias —dijo—. Las ventanas de la señora Elliott y de Susan brillan y titilan.
—No importa. Éstas dejan pasar la luz del sol igual —contestó Faith, contenta—. Tienen que estar limpias después de todo el jabón y el agua que he usado, y eso es lo importante. Ahora ya son más de las once, asà que voy a secar este charco del suelo e iremos afuera. Tú quitarás la tierra de los muebles y yo sacudiré las alfombras. Voy a hacerlo en el cementerio. No quiero llenar el jardÃn de polvo.