El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Faith disfrutó sacudiendo las alfombras. Estar sobre la tumba de Hezekiah Pollock sacudiendo alfombras era realmente divertido. Si bien es cierto que el vicario Abraham Clow y su esposa, que pasaron en su espacioso coche de asiento doble, parecieron mirarla con áspera desaprobación.
—¿No es un espectáculo terrible? —dijo el vicario Abraham muy solemne.
—No lo habrÃa creÃdo de no haberlo visto con mis propios ojos —dijo la esposa del vicario Abraham, aún más solemne.
Faith agitó alegremente un felpudo en dirección a los Clow. No le preocupó que ni el vicario ni su esposa le devolvieran el saludo. Todo el mundo sabÃa que el vicario Abraham no habÃa sonreÃdo desde que fue nombrado superintendente de la escuela dominical, hacÃa catorce años. Pero le dolió que Minnie y Adella Clow no la saludaran. A Faith le caÃan bien Minnie y Adella. Después de las Blythe, eran sus mejores amigas en la escuela y siempre ayudaba a Adella con las cuentas. ¡Qué muestra de gratitud! Sus amigas la despreciaban porque estaba sacudiendo alfombras en un viejo cementerio donde, como decÃa Mary Vance, hacÃa años que no se habÃa enterrado ni a un alma. Faith fue hasta la galerÃa, donde halló a Una muy desanimada porque las niñas Clow tampoco la habÃan saludado.