El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Pero yo no creo que por eso tenga mayores posibilidades que otros hombres de llegar al cielo —intervino Susan.
—A casi nadie le gustó su sermón —siguió la señorita Cornelia, ignorando a Susan—. Hablaba gruñendo. Y el señor Arnett no sabÃa predicar. Además, eligió el peor texto para prueba de toda la Biblia: «Maldito Meroz…».
—Cuando no sabÃa cómo seguir, golpeaba la Biblia y gritaba con violencia: «Maldito Meroz». El pobre Meroz, fuera quien fuese, fue maldecido hasta decir basta aquel dÃa, mi querida señora —acotó Susan.
—Un pastor que se presenta a prueba tiene que tener muchÃsimo cuidado con el texto que elige —sentenció la señorita Cornelia, solemnemente—. Yo creo que el señor Pierson habrÃa conseguido la parroquia de haber elegido otro texto. Pero el anunciar «Elevaré mis ojos hacia las colinas» fue su tumba. Todos sonrieron, porque todo el mundo sabe que las hermanas Hill[1] de Harbour Head le han echado el ojo a todos los pastores solteros que han pisado Glen en los últimos quince años. Y el señor Newman tenÃa una familia muy numerosa.