El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Podemos comprar pan en el pueblo y tenemos el bacalao que secó Mary —dijo Una—. Pero no sabemos cómo se cocina.
—Ah, eso es fácil —rió Faith—. Se hierve y ya está.
Lo hirvieron pero, como no se les ocurrió remojarlo de antemano, estaba tan salado que no pudieron comerlo. Aquella noche tenÃan mucha hambre, pero para el dÃa siguiente sus problemas se terminaron. La luz del sol volvió a brillar sobre el mundo; Carl estaba bien y el dolor de la tÃa Martha la abandonó tan súbitamente como habÃa llegado; el carnicero pasó por la rectorÃa y alejó la hambruna. Para poner el broche de oro, los Blythe volvieron a casa y aquella noche ellos y los niños de la rectorÃa, con Mary Vance, volvieron a honrar su cita vespertina en el Valle del Arco Iris, donde las margaritas flotaban sobre el césped como espÃritus del rocÃo y los cascabeles de los árboles enamorados tintineaban como campanillas de hadas en el crepúsculo perfumado.