El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Tal vez los malcrÃe un poco —dijo Ana con pesar— pero, Gilbert, cuando pienso en mi propia niñez antes de que me llevaran a Tejas Verdes, no tengo corazón para ser muy estricta. ¡Cuánta necesidad de amor y diversión tenÃa! ¡Era una pequeña esclava sin cariño que no podÃa jugar nunca! Los niños se divierten mucho con los niños de la rectorÃa.
—¿Y qué me dices de los pobres cerdos? —preguntó Gilbert.
Ana intentó no reÃr, pero no lo logró.
—¿De verdad piensas que les han hecho daño? No creo que nada pueda lastimar a esos animales. Este verano han molestado a toda la vecindad y los Drew no quieren encerrarlos. Pero hablaré con Walter… si puedo no estallar en carcajadas.
Aquella noche la señorita Cornelia fue a Ingleside a compartir su opinión sobre lo acaecido la noche del domingo. Para su sorpresa, se enteró de que Ana no veÃa la actitud de Faith de la misma manera que ella.
—A mà me pareció que habÃa algo muy valiente y patético en el hecho de que se pusiera en pie, en la iglesia llena de gente, para confesar —dijo Ana—. Se notaba que estaba muerta de miedo y sin embargo estaba decidida a limpiar a su padre de toda culpa. Yo la admiré por hacerlo.