El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —No hay ninguna señora Meredith. Ése es precisamente el problema. El señor Meredith es viudo. Su esposa falleció hace cuatro años. De haberlo sabido, no creo que lo hubiéramos elegido, porque un viudo es peor en una congregación que un hombre soltero. Pero habÃa hablado de los hijos y todos supusimos que también habÃa una madre. Cuando vinieron, resulta que no habÃa nadie más que la vieja tÃa Martha, como la llaman. Es una prima de la madre del señor Meredith, creo, y él se la llevó a vivir con ellos para salvarla del asilo de pobres. Tiene setenta y cinco años, es casi sorda y muy excéntrica.
—Y muy mala cocinera, mi querida señora.
—La peor administradora posible para la rectorÃa —dijo con aspereza la señorita Cornelia—. El señor Meredith no quiere otra ama de llaves porque dice que ofenderÃa a la tÃa Martha. Querida Ana, créeme, el estado en que se encuentra la rectorÃa es desastroso. Todo está lleno de polvo y no hay nada en su sitio. ¡Pensar que habÃamos pintado y empapelado todo antes de que vinieran!
—¿Dicen que son cuatro niños? —preguntó Ana, comenzando a protegerlos en su corazón.
—SÃ. Seguiditos como los escalones de una escalera. Gerald es el mayor. Tiene doce años y le llaman Jerry. Es un niño inteligente. Faith tiene once. Es un chicazo, pero guapa hasta decir basta, hay que admitirlo.