El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Hay momentos, Ana querida, en que sé por tu mirada que tu seriedad es algo que te pones como un traje y que en realidad te mueres por hacer algo inconsciente e infantil otra vez. Bueno, me siento alentada. Por alguna razón las conversaciones contigo siempre me producen ese efecto. Cuando voy a ver a Bárbara Samson es exactamente lo contrario. Me hace sentir que todo está mal y que seguirá mal. Claro que vivir toda la vida con un hombre como Joe Samson no ha de ser precisamente alegre.
—Es muy extraño que se haya casado con Joe Samson después de todas las oportunidades que tuvo —comentó Susan—. TenÃa muchos pretendientes cuando era joven. SolÃa alardear conmigo diciéndome que tenÃa veintiún enamorados y un señor Pethick.
—¿Qué es eso de señor Pethick?
—Bueno, era una especie de compañÃa permanente, mi querida señora, pero no se lo podÃa considerar exactamente un enamorado. En realidad no tenÃa intenciones de ningún tipo. Veintiún enamorados, ¡y yo que nunca tuve ni uno! Pero Bárbara, después de recorrer el bosque, se quedó al fin con la peor rama. Por otro lado, dicen que el marido sabe hacer bizcochos de levadura mejor que ella, y ella siempre le pide que los prepare cuando tiene invitados a tomar el té.