El Valle del Arco Iris

El Valle del Arco Iris

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No tengo objeción a que seas su amiga —concedió Ellen—, pero no debe ir más allá de la amistad, recuérdalo. Yo siempre sospecho de los viudos. Ellos no son propensos a tener ideas románticas sobre la amistad. Lo más probable es que quieran ir al grano. En cuanto al presbiteriano éste, ¿por qué dicen que es tímido? No tiene nada de tímido, aunque puede que sea distraído, tan distraído que se olvidó de darme las buenas noches cuando tú comenzaste a acompañarlo a la puerta. Tiene cabeza, además. ¡Hay tan pocos hombres en los alrededores que puedan hablar con un poco de sentido! He disfrutado de la velada. No me molestaría verlo con cierta frecuencia. Pero nada de romances, Rosemary, atención, nada de romances.

Rosemary estaba acostumbrada a que Ellen le advirtiera lo mismo no bien hablaba cinco minutos con cualquier hombre disponible menor de ochenta años o mayor de dieciocho. Ella siempre se había burlado de la advertencia sin disimular la gracia que le hacía. Esta vez no le hizo ninguna gracia: la irritó. ¿A quién le interesaban los romances?

—No seas tan tonta, Ellen —dijo con desusada brusquedad, cogiendo su lámpara. Subió la escalera sin dar las buenas noches.

Ellen sacudió la cabeza, dubitativa, y miró al gato negro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker