El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Y la señora Elliott dice que va a poner a todos los Douglas en contra de tu padre y entonces él tendrá que irse de Glen porque no le pagarán el sueldo —dijo para finalizar—. Yo no sé qué puede hacerse, por el cielo. Si el viejo Norman Douglas volviera a la iglesia y pagara, no serÃa tan serio. Pero no lo hará… y los Douglas se irán… y todos vosotros también os tendréis que ir.
Aquella noche, Faith se acostó con un peso en el corazón. La idea de dejar Glen era insoportable. En ningún otro lugar del mundo habÃa amigos como los Blythe. Se le habÃa estrujado el corazoncito cuando se fueron de Maywater; habÃa llorado lágrimas muy amargas al separarse de los amigos de Maywater y de la vieja rectorÃa donde habÃa vivido y muerto su madre. No podÃa pensar con calma en otra separación; y ésta era más difÃcil. No podÃa abandonar Glen St. Mary y su querido Valle del Arco Iris, ni el precioso cementerio.
—Es horrible ser la familia de un pastor —gimió contra la almohada—. Apenas uno se encariña con un lugar, lo arrancan de raÃz. Yo nunca, nunca me casaré con un pastor, por bueno que sea.