El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Ah, porque odio a los cuervos —respondió Faith con ligereza—. Son tan negros y taimados que estoy segura de que son unos hipócritas. Roban huevos de los nidos de los pájaros pequeños, ¿sabes? La primavera pasada vi cómo uno lo hacÃa en nuestro jardÃn. Walter, ¿por qué estás tan pálido hoy? ¿Anoche te volvió a doler la muela?
Walter se estremeció.
—SÃ, un dolor horrible. No pude pegar ojo, asà que me puse a caminar de un lado a otro imaginándome que era un mártir cristiano de la antigüedad a quien estaban torturando por órdenes de Nerón. Eso me alivió durante un rato, pero después me dolÃa tanto que no pude imaginarme nada.
—¿Lloraste? —preguntó Faith ansiosamente.