El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Bien, espero estar bajo tierra si llega a suceder —replicó la señorita Cornelia—. Nunca he tenido trato con los metodistas y el señor Meredith averiguará que le conviene mantenerse lejos de su camino. Es demasiado sociable con ellos, puedes creerme. Caramba, incluso fue a la celebración de las bodas de plata de Jacob Drew y se metió en un buen apuro como consecuencia.
—¿Qué pasó?
—La señora Drew le pidió que trinchara un ganso asado porque Jacob Drew nunca supo trinchar. Bien, el señor Meredith puso manos a la obra y en el proceso el ganso se le resbaló de la bandeja y cayó justito en la falda de la señora Reese, que estaba sentada junto a él. Entonces él dijo, con aire soñador: «Señora Reese, ¿querrÃa tener la bondad de devolverme el ganso?». La señora Reese «se lo devolvió», mansa como Moisés, pero seguramente se puso furiosa, porque tenÃa puesto su vestido nuevo de seda. Lo peor de todo es que ella es metodista.
—Pero a mà me parece mejor que no hubiera sido presbiteriana —terció Susan—. Si hubiera sido presbiteriana, lo más probable es que hubiera dejado la Iglesia, y no podemos permitirnos perder ninguno de nuestros miembros. Y a la señora Reese no la quieren ni en su propia Iglesia, porque se da muchos aires, de modo que los metodistas se habrán alegrado de que el señor Meredith le haya estropeado el vestido.