El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —La cuestión es que se puso en ridÃculo, y a mÃ, por lo menos, no me gusta que mi pastor se ponga en ridÃculo a los ojos de los metodistas —puntualizó la señorita Cornelia rÃgidamente—. Si tuviera esposa, eso no habrÃa sucedido.
—No veo cómo habrÃan evitado, aunque tuviera una docena de esposas, que la señora Drew hubiera matado a su gansa más vieja y dura para la fiesta —rebatió Susan con obstinación.
—Dicen que fue el marido —dijo la señorita Cornelia—. Jacob Drew es un individuo engreÃdo, avaro y dominante.
—Y dicen que él y su esposa se detestan, lo cual no me parece muy apropiado entre marido y mujer. Claro que yo no he tenido experiencia en ese campo —añadió Susan, sacudiendo la cabeza—. Y yo no soy de las que echan la culpa de todo a los hombres. La señora Drew también es bastante miserable. Dicen que lo único que se sabe que ha regalado en su vida fue una olla de manteca en la que se habÃa caÃdo una rata. Lo dio como contribución a una reunión de la iglesia. Nadie se enteró hasta mucho después de lo de la rata.