El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Por suerte, todos a los que los Meredith han ofendido hasta ahora son metodistas —reconoció la señorita Cornelia—. Jerry fue a la reunión de oración de los metodistas hace unos quince dÃas y se sentó junto al viejo William Marsh, que, como siempre, se levantó y dio testimonio con temibles gemidos. «¿Ahora se siente mejor?», susurró Jerry cuando William volvió a sentarse. El pobre Jerry querÃa ser simpático, pero al señor Marsh le pareció una impertinencia y está furioso con él. Claro que Jerry no tenÃa por qué estar en una reunión de oración de los metodistas. Pero van donde quieren.
—Espero que no ofendan a la señora de Alee Davis, de Harbour Head —dijo Susan—. Es una mujer muy susceptible, según tengo entendido, pero es muy rica y contribuye más que cualquier otro al sueldo del pastor. Oà decir que comentó que los Meredith son los niños peor educados que ha conocido.
—Cada palabra que dicen me convence más y más de que los Meredith pertenecen a la raza de los que conocen a José —declaró muy decidida la señora de la casa.