El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —En resumidas cuentas, sà —admitió la señorita Cornelia—. Y eso equilibra todo. De todas maneras, ya los tenemos y debemos hacer lo mejor que podamos con ellos y apoyarlos contra los metodistas. Bien, supongo que es hora de que baje al puerto. Marshall estará en casa pronto (ha ido al otro lado del puerto) y querrá su comida, como todos los hombres. Qué lástima que no he visto a los niños. ¿Y el doctor dónde está?
—En Harbour Head. Hace apenas tres dÃas que estamos en casa y en ese lapso ha pasado tres horas en su cama y sólo ha comido dos veces en su propia casa.
—Bueno, todo el mundo ha estado enfermo en las últimas seis semanas esperando a que él volviera a casa, y los entiendo. Cuando ese médico del otro lado del puerto se casó con la hija del enterrador de Lowbridge la gente se puso recelosa. No estuvo bien. El doctor y tú tenéis que venir pronto a contarnos el viaje. Lo habréis pasado muy bien.
—Asà es —dijo Ana—. Ha sido realizar un sueño de años. El viejo mundo es precioso y está lleno de maravillas. Pero hemos regresado muy contentos con nuestra propia tierra. Canadá es el paÃs más bonito del mundo, señorita Cornelia.
—Nadie lo dudó nunca —aseveró la señorita Cornelia, complacida.