El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —He vuelto para decirle exactamente lo que pienso de usted —dijo con tono claro y alto—. No le tengo miedo. Usted es un viejo grosero, injusto, tiránico y desagradable. Susan dice que usted va a ir al infierno con toda seguridad, y yo le tenÃa lástima, pero ya no. Su esposa no tuvo un sombrero nuevo en quince años, con razón se murió. Después de esto, le voy a hacer muecas cada vez que lo vea. Cada vez que esté detrás de usted ya sabe lo que pasará. Papá tiene un cuadro del diablo en un libro, en su estudio, y ahora yo me voy a ir a mi casa y voy a escribir su nombre debajo del retrato. ¡Usted es un vampiro y espero que tenga el violÃn escocés!
Faith no sabÃa lo que querÃa decir vampiro, como tampoco sabÃa qué era un violÃn escocés. HabÃa oÃdo a Susan utilizar la expresión y por el tono de Susan habÃa deducido que eran dos cosas horribles. Pero Norman Douglas sabÃa lo que querÃa decir lo último, al menos. HabÃa escuchado el discurso de Faith en un silencio absoluto. Cuando ella se detuvo para respirar, dando una patadita en el suelo, él estalló de pronto en una sonora carcajada. Pegándose en la rodilla con la mano, exclamó:
—Caramba, después de todo tienes valor; a mà me gusta la gente valiente. ¡Ven, siéntate, siéntate!