El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Ah, sÃ. Vamos, vamos, te pido perdón, niña, te pido perdón. Me porté como un tonto y lo lamento. No puedo hacer más. Olvida y perdona. Démonos la mano, niña, démonos la mano. No quiere… ¡no quiere! ¡Pero lo hará! Escúchame, criatura, si me estrechas la mano y haces las paces conmigo pagaré lo que pagaba antes para contribuir al sueldo e iré a la iglesia el primer domingo de cada mes y haré que Kitty Alee cierre la boca. Soy el único del clan que puede con ella. ¿Hacemos un trato, niña?
ParecÃa un trato. Faith se encontró estrechándole la mano al ogro y luego sentada a su mesa. Se le habÃa pasado el enfado —los enfados de Faith nunca duraban mucho— pero el fervor aún le brillaba en los ojos y le encendÃa las mejillas. Norman Douglas la miraba lleno de admiración.